Llegó el verano y con él el deseo de ir a disfrutar de las playas, así que riadas y riadas de gente cogen sus bártulos y se abalanzan invadiéndolas hasta el punto de no dejar ni un centímetro de arena libre. Al menos eso es lo que sucede en las playas de nuestro país.
Pero hay todavía lugares privilegiados en los que se pueden ver playas prácticamente vacías, playas de una gran belleza y sobre todo limpias.
¿Os imagináis ir en ese pequeño barco para desembarcar en esa playa en donde elegir sitio no será un problema?

una franja dorada entre otras dos de color verde, la vegetación y el agua

no a todos les gusta ponerse en medio de la playa, algunos prefieren un lugar recogido al lado de la roca

o quizás poder hacer un poco de deporte sin tropezar con nadie, para eso podemos irnos a esta otra playa

en donde podemos apreciar la limpieza del agua

y que también tiene un rincón apartado para disfrutar del silencio

y la posibilidad de retirarse hacia la vegetación que la rodea para disfrutar de la sombra si el sol molesta

claro que no todo es soledad, nos podemos encontrar con estos bañistas tan simpáticos que lo saben todo del mar

podemos disfrutar del color del agua que pasa del azul al verde con distintos tonos de intensidad

pero que a nadie le agobie tanta soledad porque también existe la posibilidad de adentrarse en el pueblo cercano a tomarse un refresco

pero luego volveremos a la inmensidad de estas playas que parece no tengan fin

mientras estas dos rocas que descansan en el agua vigilan para que nadie altere la paz de estas playas

¡Gracias Lucía por estas preciosas fotos que a mi me reconcilian con la playa!

















