Ellas ofrecen cocos, dátiles, azúcar, marfil vegetal, aceite, cera, raffia, palmitos, miel y vino entre otras cosas, así que se debería de respetar a este árbol aunque no fuera más que por el agradecimiento que se le debe por tantos buenos productos que proporciona. Pero no es así, hay especies en peligro de extinción por los abusos cometidos y la falta de respeto que le hombre tiene hacia la naturaleza como es el caso de la Palma de cera, exclusiva de Colombia, a la que tuvieron la buena idea de declarar árbol nacional y desde entonces está protegida y al protegerla a ella y de rebote, protegen a una ave que depende totalmente de esta palmera para vivir, el loro orejiamarillo pues de ella se alimenta y en ella duerme y anida.
La primera foto corresponde a las Palmas de la cera del Quindío (Colombia), las más altas del mundo.

En países de mucho calor las palmeras siempre forman parte del paisaje




Hay palmeras altas y palmeras bajas


palmeras de hojas largas


y palmeras cuyas hojas parecen abanicos


palmeras con sus frutos





palmeras tristes


y palmeras alegres

palmeras solitarias

y palmeras acompañadas

distintas especies de palmeras

hay bosques de palmeras

palmeras que contemplan la luna

y hay sombra de palmera y con ella nos despedimos hoy.

Nota:
De todas estas fotos, sólo dos las hice yo, el resto fue una amable y desinteresada aportación de Raúl, Xana y Menchu.
















