
Arrancamos desde Pandébano lugar de buenos pastos y una enorme riqueza tanto en fauna como en flora.

Lo primero que nos encontramos es con una buena cantidad de reses que pastan apaciblemente

Como podéis ver, son unas vacas bien cuidadas y muy limpias y no es que se acicalaran para la foto.

Da gusto verlos.

Eso que están tomando es sal, al ser el agua de deshielo es un poco pobre, hay que darles un complemento.

Un xatín que es una hermosura.

Nos mira con curiosidad pero sin agresividad.
Todo paraíso tiene su jardín y este no es menos, así que disfrutemos de la gran variedad de flores que nos rodean, partiendo de los cardos y con mariposas incluidas.















Pero entre tanta flor delicada no puede faltar una planta un tanto agresiva a la que no conviene acercarse demasiado.

La ortiga negra.

Y antes de abandonar la zona disfrutaremos con otros animalinos como este burrín.

Este mulo.

La mosca que nunca puede faltar.

O algo tan entrañable como esta gallina con sus pitinos, todos alrededor de su madre


menos este negro que decide aventurarse por los alrededores.
Pasamos ahora a la majada de la Tenerosa con sus cabañas


Y nos acercaremos a las rocas para poder apreciar de cerca la formación característica de esta zona.

Continuamos ruta hacia Collado Vallejo disfrutando de una maravillosa vista de Los Albos en donde hacemos un alto para continuar camino la próxima semana.































