martes, 15 de enero de 2008

Frutales y frutas

Una de las muchas cosas buenas que nos da la naturaleza, es la fruta. Cada vez nos podemos encontrar con una variedad mayor de frutas que llegan de todos los rincones del mundo y en nuestros mercados, colocadas cuidadosamente en cajas o primorosamente en cestinos para que resulten más apetitosas, podemos elegir las que mas nos agraden.

Pero no hay fruta más sabrosa que la que se puede coger directamente del árbol, la pena es que muy pocos tienen acceso a ella, por eso si en alguna ocasión podéis acercaros a un frutal en la época idónea y si sus dueños os dan permiso, no dudéis de probar la fruta y comprobaréis que su sabor es mucho más delicioso que la fruta que encontréis en el mercado.

Hoy a través de las fotos nos acercaremos a algunos de estos árboles y recrearemos nuestros ojos con sus frutas aunque no podamos comérnoslas.

Los frutales nos esperan.


Nos topamos con una higuera.

Estos higos parecen decir ¡comedme!.

Este se abre un poco para dejar salir su aroma.

También nos encontramos con estas brevas.

Toman el sol para alcanzar su madurez.

Ahora podemos ver un castaño que desde aquí parece adornado con pompones.

Si nos acercamos vemos que esos pompones son como erizos llenos de púas.

Y dentro de cada uno de ellos bien resguardadas están las castañas.

Caminamos un poco más y nos encontramos con esta morera.

Su fruto rojo da nota de color entre tanto verde de la huerta.

No podía faltar un avellano.

Y aunque las avellanas se conservan mucho tiempo, mejor que nos comamos esta.

Como esta huerta es especial, Toupeiro plantó aquí un kiwi.

Y Nina no quiso ser menos y nos regala aguacates.

Chirimoyas.

Un banano.

Un limonero.

con su flor y su fruto.

Y por último este naranjo.

El limonero de Nina dio sus frutos en Asturias.

Lo mismo que el naranjo.

Cuyos frutos empiezan a madurar.

En mi tierra no puede faltar un manzano.

Con fruta como esta.

Algunos son manzanos pequeños pero se ven cargados de fruta.

Como esta, apetitosa ¿verdad?.

¿Sería una como esta la manzana que tentó a Adán y Eva?

No todas las manzanas son rojas, con estas amarillas abandonamos la huerta que no conviene pasarse con la fruta.

martes, 8 de enero de 2008

Viaje al frío

Si bien es cierto que nuestro país no es de esos que llegado el invierno se quedan bajo un manto blanco durante meses, aunque haya zonas muy localizadas que sufren los rigores del invierno, también es cierto que hay días en que caen unas fuertes heladas que convierten el agua en hielo y cubren muchas zonas con un vestido blanco hasta que sale el sol.

Iris nos invita a visitar un paraje bellísimo en uno de estos días que casi nos dejan sin respiración, pero que merecen la pena.

Nos adentramos en el parque por este camino, hace mucho frío y el tímido sol de la tarde nada puede contra él.

A pesar del frío, este árbol abre la boca para saludarnos al pasar.

Y este se inclina sobre el canal para reflejarse en sus aguas heladas.

No hay duda de que en estas condiciones el agua es un buen espejo.

¿Son patos lo que se ve entre estos dos troncos?

Si, a ellos no parece afectarles el frío.

Es una pena que no podamos acercarnos más para verlos mejor.

Las piedras de este muro parecen cubiertas de un barniz brillante.

Al pie del muro encontramos una obra de arte en cristal.

Nos acercamos para verlo mejor.

Vemos que cada hierba está en una urna de cristal. Nos parece tan bello que nos fijamos con detenimiento en las distintas figuras.

En medio de tanto blanco una nota de color.

En las zonas se sombra los arbustos siguen con su traje blanco.

Este color ¿será debido al frío?

Aunque el agua se mueva, se congela.

Unos árboles se cubren de hiedra, pero otros lucen orgullosos su tronco seco.

Algunos quizás en primavera recobren sus hojas o quizás sólo queden como un leño seco, recuerdo de lo que fueron.

Árboles heridos y viejos pero igualmente bellos.


Estos fijo que recobrarán su verdor en primavera.

Va oscureciendo el día y tomamos el camino de vuelta con la esperanza de tomar algo caliente. El frío fue mucho, pero el disfrute también.