
Algunos nos muestran las arrugas que se forman bajo sus ramas extendidas.

Otros parece que se arrastren mientras el musgo avanza por su tronco.

Troncos retorcidos y encorvados pero llenos de dignidad.

Cortezas que parecen piedra

Estrias.

Escamas.

Nudos.

Algunos semejan esculturas.

Otros parece que quisieran desenterrar sus raíces.

Otros abren sus ramas como un gran abanico.

Se agarran con fuerza a la tierra para seguir manteniéndose en pie.

Y a pesar de su vejez no dejan de cubrirse de un verde follaje que proporciona buena sombra.

Y algunos árboles cuando al final mueren, se ganan el derecho de que parte de su tronco sirva de homenaje a todos los árboles del mundo a los que deberíamos de querer y respetar mucho más de lo que lo hacemos.
NOTA:
Siete de estas fotos las hice yo, las otras me las cedieron uno de mis hermanos y una de mis sobrinas, como veréis este es un blog abierto a la colaboración de todos.















