Hoy vamos a acercarnos a unos pequeños animalinos conocidos por todos y muy cercanos pero no por ello menos carentes de interés que otros mas desconocidos. Me refiero a los conejos.
Si hay algo por lo que destacan a primera vista es por sus grandes orejas y sus incisivos que crecen sin parar lo que les obliga a desgastarlos continuamente. Sus patas traseras son robustas y musculadas que le permiten impulsarse con velocidad y dar grandes saltos, mientas que sus patas delanteras son mas finas y cortas y gracias a ellas pueden hacer cambios bruscos de dirección.
Son unos animales muy prolíficos y fértiles durante todo el año aunque la mayor parte de los nacimientos se producen en la primera mitad. Su gestación dura treinta y dos días y las camadas oscilan entre cuatro y doce individuos. Hoy vamos a centrarnos precisamente en una de estas camadas.
Estos conejinos pequeños reciben el nombre de gazapos y aunque nacen sin pelo, pronto les sale un pelo fino y sedoso. En la misma camada no son todos del mismo color pero todos son hermosos. En esta foto podéis ver algunos de los colores.
Los conejos blancos son albinos y aunque hay algunos que tienen los ojos negros, la mayoría los tienen rojo debido a que el iris es transparente y puede verse la sangre que circula por el fondo del ojo.
Si cuando son adultos nos resultan encantadores, cuando pequeñinos son entrañables.
La camada suele apiñarse, quizás necesitan esa cercanía de los demás para sentirse seguros
Y tanto se apiñan que hay veces que parece que un conejo tenga cuatro orejas
La belleza de estos animalinos queda reflejada en la de este “orejón”
o este gris de ojos azules
el pequeñín parece muy tímido y como queriendo meterse por la pared mientras que el adulto permanece tan tranquilo.
Y esta encantadora pareja es la encargada de la despedida
¡Gracias Esther por estas encantadoras fotos!