A pesar del empeño del ser humano por acaparar toda la superficie de la tierra, todavía quedan algunos lugares de ensueño en donde el contacto con la naturaleza es pleno, lejos del asfalto que todo lo invade.
Durante cuatro semanas y en paseos cortos, visitaremos uno de estos lugares, se encuentra al sur de la isla sur de Nueva Zelanda. Empezaremos el recorrido por la península de Otago para continuar luego más al sur en la zona conocida por The Catlins, que es un verdadero paraíso para los que amen la naturaleza, allí se pueden ver acantilados, playas, cascadas, lagos, ríos y animales que de momento gozan de poca presencia humana.
Empezaremos por el paisaje en el que no pueden faltar las ovejas
Y seguimos con flores y una bella garza
A no mucha distancia nos encontramos con una bella playa que llama la atención porque repartidas por toda ella hay unas enormes piedras esféricas, se las conoce como las piedras de Moeraki
Millones de años tardaron en formarse y claro, no podía faltar una leyenda maorí que explicara su formación. Al parecer en una expedición que se dirigía a la zona, la canoa de Araiteuru, cargada con las cestas de la comida, naufragó y las cestas arrastradas por la marea fueron a parar a la playa convirtiéndose con el paso del tiempo en estas grandes bolas de piedra
el perro las vigila atentamente no vaya a ser que nos queramos llevar alguna
Nos adentraremos ahora en una zona de gran belleza, poco poblada y no masificada por los visitantes y por lo tanto que todavía conserva esa belleza salvaje. Su nombre es The Catlins.
Podemos empezar por el estuario de Purakaunui
con sus impresionantes acantilados
Continuará…