lunes, 12 de julio de 2010

Llamamiento

El artículo de hoy es diferente a lo que suele ser habitual en esta casa porque desde aquí quiero hacer un llamamiento para que todos pongamos el mayor cuidado para que los incendios que todos los años arrasan parte de nuestros bosques se reduzcan de tal manera que ni un solo árbol desaparezca este verano pues cuando un bosque se quema no son sólo los árboles los que mueren, con ellos mueren también muchas plantas y muchos animales que tenían su residencia en ellos.

Hoy no seré yo quien os quiera convencer del respeto que se debe a los árboles, será el propio árbol el que a través de una plegaria os de las suficientes razones para que no les hagamos daño.


Plegaria del árbol


Tú que pasas y levantas

contra mi tu brazo,

que inconsciente me zarandeas,

antes de hacerme daño,

mírame bien.

Yo soy el armazón de tu cuna,

la madera de tu barca,

la tabla de tu mesa,

la puerta de tu casa,

la viga que sostiene tu techo,

la cama en que descansas.

Yo soy el mango de tu herramienta,

el bastón de tu vejez,

el mástil de tus ilusiones y esperanzas.

Yo soy el fruto que te nutre

y calma tu sed,

la sombra bienhechora que te cobija

contra los ardores del sol,

el refugio bondadoso de los pájaros,

que alegran con su canto tus horas

y que limpian tus campos de insectos.

Yo soy la hermosura del paisaje,

el encanto de tu huerta

la señal de la montaña,

el lindero del camino.

Yo soy el calor de tu hogar,

en las noches largas y frías del invierno;

el perfume que embalsama a todas horas

el aire que respiras,

el oxígeno que vivifica tu sangre,

la salud de tu cuerpo

y la alegría de tu alma;

y hasta el fin,

yo soy el ataúd

que te acompaña al seno de la tierra.

Por todo eso,

tú que me miras,

tu que me plantaste,

tú que me diste el ser y,

puedes llamarme hijo…

óyeme bien,

mírame bien…

¡Y no me hagas daño!

Anónimo

lunes, 5 de julio de 2010

Gusanos laboriosos

El reportaje de hoy es una secuencia de fotos que nos llevará a conocer la vida de unos gusanos laboriosos, los gusanos de seda. Empezaremos por los huevos y como dato curioso, saber que nos los encontraremos de dos colores, los que se mantienen amarillos no están fecundados, los que toman un color pardo si están fecundados y de ellos al llegar la primavera con los primeros calores saldrán los gusanos.

En la siguiente foto podemos ver los capullos amarillos ya vacíos, los huevos no fecundados que son esas manchinas casi blancas y los pequeños gusaninos que empiezan ya a pasear.

Su alimento consiste sólo en hojas de morera y cuanto más tiernas, que son las de color verde más claro, más sabrosas

con mucho cuidado para no dañarlos, se les va asignando una hoja para cada uno

y todos acomodados empiezan su vida en la que a partir de ahora sólo se dedicarán a comer

de la que nacen son de color negro

y después de la primera muda pasan a ser de color blanco, color que ya mantienen el resto de su vida.

les gusta pasearse buscando las mejores hojas para atiborrarse, las mejores las mas claritas

cada vez que mudan la piel para crecer, se pasan un día sin comer. Aquí podéis ver dos mudas rodeadas de los excrementos que van dejando y que hay que limpiar todos los días, lo mismo que hay que surtirles de hojas de morera a diario.

después de la última muda los gusanos ya son adultos

es curioso que antes de comenzar a hacer el capullo dejan de comer y buscan una rama o una esquina para empezar a tejer. Una vez elegido el sitio, se doblan sobre si mismos y empiezan a enrollarse en el hilo de seda.

y aquí tenemos el capullo de seda dentro del cual el gusano se convirtió en crisálida

y de él sale convertida en mariposa

y así pasa a la siguiente fase en la que busca pareja y cuando la encuentra…….

y de nuevo empezará el ciclo de la vida para unos nuevos gusanos de seda.


Nota: Tanto las fotos como las explicaciones son un regalo de Chelo para este blog y desde aquí quiero felicitarla por la gran labor que realiza enseñando a los peques a conocer la naturaleza, a amarla y a respetarla.