sábado, 14 de junio de 2008

Un día cualquiera

Cuando salimos a dar un paseo, si prestamos atención a lo que nos rodea, podemos apreciar muchas de las cosas maravillosas que nos regala la naturaleza. Las fotos que pongo a continuación fueron sacadas en distintos sitios y en distintas fechas, pero todas ellas nos muestran lo que se puede ver si sabemos mirar.

Silencio y verdor.

Un pequeño río que produce un suave murmullo.

Rumor que aumenta al llegar a esta cascada.

Árboles viejos de troncos retorcidos

que a pesar de haber perdido sus hojas son majestuosos.

O este otro que por mucho que lo poden él se empeña en volver a vestirse de verde.

O este otro que podríamos llamar el de muchos brazos.

Y que decir de las aves que nos podemos encontrar, como esta lavandera.

El zorzal, al que en mi tierra se le llama malvís.

El mirlo con su plumaje negro y su pico naranja.

El asustadizo jilguero que no quiere dejarse fotografiar

y vuela raudo a esconderse entre las ramas de un árbol.

O el sencillo gorrión, tan abundante como inquieto.

Las urracas que aquí se conocen como pegas.

Y aunque no estemos en la costa, también podemos ver gaviotas.

Un caracol muy acomodado.

Un cardo colaboración de Almena.

Y otro que encontré yo.

No hay duda de que aquí hay belleza y elegancia.

Lo mismo que aquí.

Al caer la tarde se termina el paseo, pero mañana podemos encontrar muchas más cosas bellas.

Nota: Estas fotos no son sólo mías, además de Almena, colaboraron también mi hermano y una de mis sobrinas.

sábado, 7 de junio de 2008

La prole de Pumbi

Una nueva vida siempre es motivo de alegría, así que imaginaros lo que sucedió cuando en la casa en que vive Pumbi vieron a los cinco gatinos que nacieron. ¿Os acordáis de Pumbi?, es una gatina blanca que figura en el reportaje de “Sólo gatos” y que hace poco trajo al mundo cinco preciosos retoños, uno blanco como su madre, otro negro y tres rayados. Os los voy a presentar.

Aquí está Pumbi con sus hijos, parece que falta uno, pero es que está debajo.

¿Mucho gato y poca cesta?, no, al principio siempre están apiñados.

Da gusto verlos tan dormidinos y apiñados.

Algunos abren los ojos.

Para luego seguir durmiendo.

A veces es un poco complicado sacar la cabeza para ver que pasa alrededor.

Cómodamente apoyado en sus hermanos, se queda meditando.

Se olfatean y tratan de ir conociéndose mejor.

¿Una charla?

¿Un besín?

A este le atrae el movimiento que se forma a su alrededor.

Y así de guapo sale en la foto.

Tan pronto están dentro del cesto como fuera, así que es difícil poder fotografiar a los cinco juntos.

La gatina blanca tiene una peculiaridad, un ojo es azul claro y otro azul oscuro.

Fotografiar a un gato negro no es fácil porque si no abren bien los ojos, sólo se ve una bola negra, pero aquí se consiguió y mirad que hermoso es.

Imitando a mamá.

¡ Mírame, mamá!.

En todas las camadas siempre hay uno que sale más espabilado y aquí tenemos el de ésta, por eso fue el primero en abandonar a su familia para trasladarse un poco lejos para compartir casa con una persona que le quiere un montón.

Y es la gatina blanca la encargada de decirnos adiós.

NOTA: Todas las fotos me fueron cedidas por Esther.