domingo, 8 de julio de 2012

Una familia de gorriones


Hoy gracias a las fotos de Nina nos vamos a acercar a una familia de gorriones y durante un momento compartiremos su día a día.

Los gorriones están tan adaptados al medio urbano que viven entre los humanos con mucha menos desconfianza hacia este que en el ambiente rural, así que los solemos encontrar incluso en nuestras ventanas, tejados o jardines



Son aves pequeñas pero bastante alborotadoras por lo que a pesar de tener un plumaje de colores poco llamativos no pasan desapercibidos. 

Tienen las patas cortas y pico cónico, grueso y fuerte. El plumaje del lomo es pardo con manchas negras y rojizas y el resto del cuerpo es de color gris. Los machos lucen una mancha negra en forma de babero que le cubre parte del pecho y la garganta. Las hembras tienen los colores un poco mas apagados y no poseen esa mancha, así que es fácil distinguirlos.


Su carácter alegre y alborotador no les quita de ser agresivos a la hora de proteger el nido tanto si el que les molesta es  de otra especie o de la suya, los machos atacan a otros machos y las hembras a otras hembras.

Cuando bajan al suelo en busca de comida se mueven dando pequeños saltos. Se alimentan de insectos y semillas aunque no hacen ascos a otros tipos de comida.

Y ahora vamos a acompañar a la hembra que va en busca del sustento para sus gurriatos que así se llaman sus crías.

Parece que encontró algo interesante que llevarles y ahora volará presurosa hasta el nido


en donde los gurriatos esperan impacientes


contemplemos la escena porque merece la pena







cuando la comida se termina la madre sale volando a buscar más porque los peques quedaron con hambre


y se para con una vecina quizás queriendo informarse de donde encontrará mas alimento


Mientras el macho vigila la escena y como no, también si nosotros nos marchamos pues no le gusta vernos tan cerca del nido.


Así que nos despedimos por esta vez.

¡Gracias Nina por esta serie de fotos!

15 comentarios:

Senior Citizen dijo...

Que suerte ha tenido Nina con poder fotografiar tan de cerca a los gorriones, pues yo no consigo acercarme a ellos como para hacer una foto y ni siquiera creo que pueda ver ese babero negro del macho para distinguirlo. Gracias a las dos por este post tan instructivo.

unjubilado dijo...

Me ha encantado esta entrada, además con los pocos gorriones que se ven en la actualidad, esta secuencia de fotos ha sido una pasada.
En la urbanización donde vivo me despiertan las golondrinas, que deben de tener algún nido justo encima de mi ventana ya que dan vueltas por encima de las piscinas y todas pasan a menos de dos metros de la cristalera, hasta tal punto que si saco el brazo podría llegar a coger alguna.

Abedugu dijo...

Senior Citizen – Tienes razón porque no hace mucho yo lo intenté en una de las ventanas de mi casa y no logré hacerles ninguna foto pues salían volando en cuanto me detectaban.

Unjubilado – Por los alrededores de mi casa estos días hay bastantes pájaros, lavanderas, colirrojo tizón, gorriones, mirlos, pegas y por supuesto palomas, pero todos difíciles de fotografiar menos las últimas, de hecho no logré ninguna foto medianamente buena. Por eso me quedé asombrada con las fotos de Nina que le agradecí un montón.

Ligia dijo...

Qué escenas tan tiernas!! Y qué maravilla poder fotografiarlas. Abrazos

Anónimo dijo...

Las crias parecen de peluche, son una maravilla y los padres los cuidan mejor que muchos humanos a sus hijos. Yo en el pueblo tenia muchos nidos de golondrinas, ahora como hace mucho que no voy no se si seguiran volviendo. Un beso. Isa

Oréadas dijo...

Que cosita más tierna, y que paciencia para hacer estas hermosas tomas fotográficas.
Besitos

Abedugu dijo...

Ligia – Me imagino lo que disfrutó Nina haciendo estas fotos, ya me hubiera gustado poder hacerlas yo.

Isa – Ya quisiera yo tener algún nido de estos cerca de casa, o gorriones o golondrinas me da igual, pero por aquí es difícil que se arriesguen a poner uno.

Oréadas – Son una preciosidad y si, paciencia hace falta porque los gorriones son muy inquietos.

Mayte dijo...

Que hermosos y que sencilla es la naturaleza...me encantan y mira que no soy muy de aves, pero son tan bonitas!!!

Besos.

Abedugu dijo...

Mayte - La naturaleza siempre nos muestra escenas tan bellas como estas que desgraciadamente no siempre sabemos apreciar.

GUILLE dijo...

No se como empezar a criticarte, porque ha quedado precioso.el gran señor con su babero, la gran señora con su cuerpo Barby y una pícara mirada de reojo por si las moscas hay algun Ali Baba.

Cuando existe un interés por una cosa o persona, no cejas en la lucha hasta conseguirla.Ahora quiero coger el vuelo de los enanos y la proxima boda. Dificil lo veo dadas las cararcterísticas de la máquina

Besos Guille

Javier 16 dijo...

Esta semana que he estado en el pueblo tenía un nido de gorriones bajo la teja y he dormido en el granero, que es la parte más alta de la casa. Daban mucha guerra con su piar. También, al parecer, cada vez que el cárabo ululaba por la noche de madrugada despertaba al gallo y, éste, comenzaba a cantar. Horrible pero, de naturaleza pura, cosas del pueblo y su entorno natural. Por supuesto, lo prefiero al ruidoso y desagradable tráfico de la gran ciudad.

Saludos.

Abedugu dijo...

Guille - Tienes que estar orgullosa de haber conseguido estas fotos nada fáciles de hacer y que forman un reportaje magnífico. Gracias.

Javier 16 - :-) Ya veo que te pasaste una noche llena de "música", pero ¿no es eso mejor que el sonido de los motores de los coches o el de las voces de los del botellón?

RosaMaría dijo...

Qué fotos espectaculares! Felicitaciones... Aquí poco se ven gorriones, el smock de la ciudad los ha ahuyentado. Un abrazo.

Tawaki dijo...

Qué buenas fotos. A mí me encanta observarlos, porque no paran quietos y porque siendo tan pequeños superan a las palomas en inteligencia y viveza.

Abedugu dijo...

Rosa María – Pues aquí parece que vuelven a habitar en las ciudades y cada vez son más osados.

Tawaki – Yo también los observo con atención porque es la mar de entretenido. Y si, las fotos son preciosas, regalo de una colaboradora.