Vista panorámica en dónde se encuentra el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Aquí se puede apreciar la cantidad de espacio que tiene el elefante para moverse en un paisaje agradable en el que no falta ni una pequeña laguna y la cerca no es agobiante.
Lo mismo sucede con el bisonte.
Y con los osos que incluso disponen de una piscina.
Las cebras, a pesar de su traje rayado no se sienten como en una cárcel.
El hipopótamo pigmeo está feliz en el agua.
El papión toma el sol y luego ya a la sombra juega con su pequeño.
La mona de Gibraltar está observando a los visitantes del parque mientras a su vez es observada.
El tejón no se decide a salir a pasear aunque puede hacerlo.
El tigre, a pesar de su fama de fiero también disfruta de libertad.
Lo mismo que los leones.
Aunque a algunos hay que sujetarlos para que no se marchen volando, lo que no quiere decir que no se les deje ejercitarse a lo largo del día.
Los suricatos pasean y juegan.
Algunos deciden no abandonar el patio, al menos de momento.
Como las llamas que prefieren estar cómodamente a la sombra.
Mientas estos otros prefieren descansar el la pradera.
Para los rinocerontes es la hora de la siesta.
Sin embargo los cobos prefieren dar un paseo al sol.
Y los watusi que ya pasearon se paran a beber.
Y el dromedario nos despide con el ruego de que los zoos se vayan pareciendo más a este tipo que a los convencionales, pues aquí los animales se sienten libres y por lo tanto más felices.
