La Naturaleza que como ya dije en otra ocasión, o quizás en varias pues la admiro mucho, es una gran artista y nos muestra su obra de muy diversas maneras y de forma totalmente gratuita. Y el hombre siempre celoso del arte de la Naturaleza intenta imitarla y en ocasiones incluso “ayudarla” modificando esos paisajes que ella puso a nuestra disposición.
Aunque la mayor parte de las veces intentando esa “ayuda” estropea lo que toca, hay como en todo excepciones, y una de ellas es el paisaje de Las Médulas al que hoy le voy a dedicar este reportaje basado en las fotos cedidas por Tawaki que como siempre son magníficas.
La primera intención del hombre al toparse con este lugar no fue precisamente realizar una obra de arte, si no extraer el oro que esta zona tenía en sus entrañas. Y trasegando la tierra de acá para allá surgieron caprichosas formas de tierra rojiza.
Cuando se acabó el oro se acabaron los trasiegos de tierra y la vegetación, que había estado esperando pacientemente, volvió a instalarse en la zona intentando trepar por aquellas nuevas montañas logrando un paisaje extraño y maravilloso que no deja indiferente a nadie.
Y en esas montañas de picos escarpados nos podemos encontrar con varias cuevas y numerosas galerías que agudizan la imaginación del visitante que intenta trasladarse a la época en que la zona estaba en plena explotación minera.
Y al lado de estas curiosas montañas están unos viejos árboles que nos hablan del paso del tiempo y que se resisten a desaparecer. Y con ellos decimos adiós a Las Médulas.
¡Gracias Tawaki por tu colaboración fotográfica!
