domingo, 23 de octubre de 2011

Paisajes

La Naturaleza que como ya dije en otra ocasión, o quizás en varias pues la admiro mucho, es una gran artista y nos muestra su obra de muy diversas maneras y de forma totalmente gratuita. Y el hombre siempre celoso del arte de la Naturaleza intenta imitarla y en ocasiones incluso “ayudarla” modificando esos paisajes que ella puso a nuestra disposición.

Aunque la mayor parte de las veces intentando esa “ayuda” estropea lo que toca, hay como en todo excepciones, y una de ellas es el paisaje de Las Médulas al que hoy le voy a dedicar este reportaje basado en las fotos cedidas por Tawaki que como siempre son magníficas.

La primera intención del hombre al toparse con este lugar no fue precisamente realizar una obra de arte, si no extraer el oro que esta zona tenía en sus entrañas. Y trasegando la tierra de acá para allá surgieron caprichosas formas de tierra rojiza.


Cuando se acabó el oro se acabaron los trasiegos de tierra y la vegetación, que había estado esperando pacientemente, volvió a instalarse en la zona intentando trepar por aquellas nuevas montañas logrando un paisaje extraño y maravilloso que no deja indiferente a nadie.






Y en esas montañas de picos escarpados nos podemos encontrar con varias cuevas y numerosas galerías que agudizan la imaginación del visitante que intenta trasladarse a la época en que la zona estaba en plena explotación minera.




Y al lado de estas curiosas montañas están unos viejos árboles que nos hablan del paso del tiempo y que se resisten a desaparecer. Y con ellos decimos adiós a Las Médulas.





¡Gracias Tawaki por tu colaboración fotográfica!

domingo, 16 de octubre de 2011

Quintillizos

Os presento a la Miagona. Es una gata callejera, la más cariñosa que se pueda encontrar pero a la que de poco le sirven las pastillas para que no quede preñada porque a cada poco nos regala una camada de maravillosos gatinos.



Esta última vez fueron nada menos que cinco, todos negros. Sólo tuve la oportunidad de fotografiarlos a todos juntos una vez pero desgraciadamente ese día no llevaba la cámara y luego fue imposible porque uno de ellos es tan tímido que siempre se queda medio escondido entre las ramas.


Mientras los otros cuatro comen con mucho apetito


¡La comida está para relamerse!


Su madre pasea por la acera y hoy se lleva a dos con ella



Aquí está con el más pequeño y además no se si será el último en nacer porque su pelo no es tan negro como el de los otros, parece como si se les hubiera terminado el tinte, pero a cambio es el más audaz, incluso se pasea el sólo por la acera sin miedo ninguno.


Mientras su hermano se esconde tras la papelera


El se queda muy tranquilo y se deja fotografiar sin problema


Luego corren para refugiarse en el jardín pero no pueden resistir la tentación de quedarse mirando a la gente que pasa




Luego a reponer fuerzas otra vez mientras Tímido sigue observando desde la distancia



Se que mucha gente piensa que a los gatos callejeros no se les debería dar de comer pero quizás no se paran a pensar que eso es condenarlos a una muerte horrenda. ¿Por qué condenarlos a morir de hambre cuando no hacen daño a nadie? Otros van más allá y los envenenan logrando darles una muerte tan cruel como la anterior o peor. Yo recomendaría a esa gente que se parara un momento y mirara a los ojos de estos gatos y se preguntara si tienen derecho a matarlos.