domingo, 9 de octubre de 2011

Delicadas y bellas

Después de ver los esqueletos de aquellos enormes animales que pensando en como serían cuando estaban vivos nos llenaron de temor, vamos a dar hoy un gran cambio para encontrarnos con otros animales, esta vez delicados, frágiles y bellos, las últimas mariposas que llegaron hasta este blog gracias a las fotos de Lucía.

Es tal su belleza que muchas mueren precisamente a causa de ella ya que los humanos siempre tan deseosos de poseer todo lo que les gusta, las cazan y las matan, y clavándoles una alfiler las colocan en unas cajas ordenadas y clasificadas para poder presumir de estas “joyas” ante todo el mundo queriendo mostrar así su interés por la naturaleza, cuando a mi entender, el interés por la naturaleza no es precisamente matarla si no procurar que nada la dañe para que animales y plantas puedan vivir en el mejor de los ambientes.


Las mariposas son auténticas obras de arte de la Naturaleza en la que destacan la combinación de colores, diseños y dibujos. Los dibujos y colores de las alas sirven para el camuflaje o para disuasión o advertencia de posibles enemigos. Los de camuflaje cumplen su finalidad cuando la mariposa al posarse elige la base adecuada en correspondencia con su diseño. La coloración es de utilidad en caso de defensa ante aves. Rojo y negro, rojo y amarillo y otros contrastes similares forman generalmente la base de los colores de advertencia.

Sírvanos de ejemplo esta mariposa que cuando está en reposo luce unas rayas amarillas sobre color oscuro pero cuando se hallan en peligro despliegan las alas mostrando la coloración de las alas posteriores como señal de advertencia.



La vida de las mariposas pasa por cuatro fases antes de poder mostrarnos su belleza. En su primera etapa es un huevo, en la segunda es una oruga, en la tercera es una crisálida y en la cuarta y última ya se la ve como un insecto perfecto y maravilloso.


La duración de la vida de las mariposas es muy variada puede pasar de los pocos días en que vive la mariposa de la seda a la que no le da tiempo a alimentarse pues su único afán es buscar pareja para poder efectuar una puesta y la mariposa monarca que es la más longeva pudiendo durar meses.

Esta mariposa monarca, de colores vivos como defensa contra sus depredadores, es muy conocida por sus largas migraciones anuales, emigrando hacia el sur al final del verano y hacia el norte en primavera.


Sucede a veces que las alas de las mariposas no tienen siempre el mismo color en la parte superior como en la inferior. En el caso de las Lycaeides idas, conocidas también como “niñas esmaltadas”, los machos tienen las alas en su parte superior de color azul con un borde oscuro mientras que la parte inferior son grisáceas o amarillentas con numerosas manchas negras y una banda de manchas naranjas en los bordes. Mientras que las alas de las hembras en su parte superior son marrones con lúnulas naranjas y a veces con manchitas azules y en la parte inferior son iguales que las del macho.



Creo que con estos pocos datos es suficiente para lanzaros el mensaje de que nunca cacéis mariposas, dejadlas libres disfrutando de su corta vida y sirviendo como un delicado adorno que se mueve con gracia revoloteando entre las plantas y flores.




¡Gracias Lucía por estas bellas fotos!

Nota: La foto tercera es la única que no pertenece a Lucía, fue escaneada de un libro de mariposas para poder explicar el cambio con el despliegue de las alas.

domingo, 2 de octubre de 2011

Hace millones de años

Antes de despedirnos del Museo de Historia Natural de Nueva York y gracias a las magníficas fotos de Tawaki tomaremos contacto con unos animales de los que ya no quedan más que los esqueletos y si estos nos dejan asombrados imaginaros lo que sería haber podido contemplarlos cuando eran los dueños y señores de la Tierra.

Podemos empezar por el Brachinosaurus, uno de los más grandes dinosaurios que se conocen. Tenía una constitución similar a la de las jirafas, largas patas delanteras y largo cuello. En cuanto a sus extremidades el primer dedo de las patas delanteras y los tres primeros de las traseras tenían garras. Al parecer se movían en manadas.


Otro de buen tamaño era el Apatosaurus, también conocido como brontosaurio. Los científicos creen que cuando caminaba no arrastraba su larga cola si no que la mantenían levantada un par de metros sobre el suelo lo que evitaría que ellos mismos se la pisaran o que estuviera al alcance de los depredadores. Se cree también que para ayudarse a digerir la comida tragaban piedras ya que sus quijadas no eran suficientes para masticar las plantas.


Veamos ahora al Alosaurio. Era carnívoro y se alimentaba de pequeños dinosaurios. Sus miembros delanteros eran más cotos que los traseros y tenían garras parecidas a las de las águilas. Su cráneo presenta unas protuberancias delante de cada ojo que no se sabe que función tenían. Se cree que la forma de atacar a sus presas era acecharlas y luego asestarles un fuerte golpe de mandíbulas moviendo su cabeza arriba y abajo como un hacha.


Y aquí tenemos al que se cree antepasado de los elefantes, el Gomphotherium. Casi todos tenían cuatro colmillos y se cree que también tenían trompa aunque no todas las especies poseían las mismas características. La trompa era móvil y prensil y estaba adaptada para realizar movimientos precisos como arrancar plantas y llevárselas a la boca. También la utilizaban para remojarse en el baño o para echarse barro y protegerse de los insectos.


De estos grandotes nos acercaremos ahora a uno quizás de los más conocidos gracias a las películas, el Tyrannosaurus rex. Un carnívoro bípedo con una gran cabeza y un cuello grueso, musculoso y corto. Sus miembros traseros son largos y poderosos mientras que los delanteros son pequeños y terminados en garras. Se dice de él que era el más feroz y fuerte de todos los animales que habitaron en aquella época.


Veamos ahora uno muy curioso, el Panochthus. Está relacionado con los actuales armadillos. Era herbívoro y por su constitución se supone que no era muy ágil. La parte superior del cráneo y el cuerpo estaban protegidos por una armadura formada por cientos de hojas redondeadas y la cola, corta y en forma de cuña, consistía en pequeñas bandas óseas con clavos pequeños utilizados para su defensa. Este caparazón era su defensa contra los depredadores.


Y para terminar y para variar un poco esta vez nos las veremos con un pez, el Xiphactinus. Era un gran pez al que se le atribuyen instintos caníbales. Poseía radios óseos que sobresalían del cuerpo y se introducían en las aletas para mantenerlas firmes. Sus mandíbulas tenían un gran tamaño y su cabeza era chata. Parece ser que se alimentaba de otros peces mas pequeños y de cualquier otro animal marino que se le pusiera al alcance.



¡Gracias Tawaki por estas buenísimas e interesantes fotos!