Como todos sabéis, un bonsái es un árbol ornamental sometido a una técnica de cultivo que impide su crecimiento mediante la poda de tronco, hojas y raíces. Tengo entendido de que hay dos formas de poda, la de mantenimiento que sirve para ir acentuando las formas deseadas cortando las ramas cuando tienen varios pares de hojas y la poda de formación que consiste en podar drásticamente para darle la forma deseada causándole heridas que hay que curar untándolas con una pasta cicatrizante.
No voy a negar que estas manipulaciones logre en muchas ocasiones un resultado de gran belleza, pero eso si, una belleza artificial. Pero a mi me parece algo desagradable porque es un maltrato a un árbol al que se le fuerza a convertirse en un enano en lugar de dejarle crecer libre y maravilloso.
Aunque parece que el cultivo de bonsáis lo asociamos a Japón, en realidad me parece que procede de China y de allí me trajeron unas fotos de un jardín que visitaron en Suzhou. Estos bonsáis no son, o al menos no parecen espectaculares, y una de las fotos me impresionó mucho porque a mi me produjo mas la sensación que se siente en un cementerio que en un jardín.
Esta es la foto, los pobres árboles manipulados están encerrados en una corra, expuestos a la mirada de curiosos que al pasar por su lado los mirarán con asombro pero sin transmitirles el menor cariño, sin reparar en lo mucho que les hicieron sufrir para convertirlos en miniaturas vivas, pero miniaturas a la fuerza. Supongo que los únicos que sientan pena sean los árboles que pudieron desarrollarse normalmente que los rodean arropándolos.
A este le dejaron crecer un poco más y sobresale sobre sus compañeros de suerte
Hay variedad de clases de árboles
Algunos troncos más parecen de piedra que de madera
Se convierten en ancianos retorcidos a los que nunca se les dejó crecer
A alguno le pusieron un tiesto mayor y le dejaron crecer un poco más
Tronco abierto ¿herida que no cerró?
Los tejados parece que quisieran que árboles y bonsáis no pudieran juntarse.
Sus raíces se retuercen en torno al tronco, quizás buscando la tierra que les falta.
Y con este bonsái de extraño tronco nos despedimos y al menos yo me marcho con una sensación de tristeza por ver como se manipula la naturaleza para capricho de algunas personas.
¡Gracias Menchu y Nieves por estas fotos”
