domingo, 11 de septiembre de 2011

Bonsáis

Como todos sabéis, un bonsái es un árbol ornamental sometido a una técnica de cultivo que impide su crecimiento mediante la poda de tronco, hojas y raíces. Tengo entendido de que hay dos formas de poda, la de mantenimiento que sirve para ir acentuando las formas deseadas cortando las ramas cuando tienen varios pares de hojas y la poda de formación que consiste en podar drásticamente para darle la forma deseada causándole heridas que hay que curar untándolas con una pasta cicatrizante.

No voy a negar que estas manipulaciones logre en muchas ocasiones un resultado de gran belleza, pero eso si, una belleza artificial. Pero a mi me parece algo desagradable porque es un maltrato a un árbol al que se le fuerza a convertirse en un enano en lugar de dejarle crecer libre y maravilloso.

Aunque parece que el cultivo de bonsáis lo asociamos a Japón, en realidad me parece que procede de China y de allí me trajeron unas fotos de un jardín que visitaron en Suzhou. Estos bonsáis no son, o al menos no parecen espectaculares, y una de las fotos me impresionó mucho porque a mi me produjo mas la sensación que se siente en un cementerio que en un jardín.

Esta es la foto, los pobres árboles manipulados están encerrados en una corra, expuestos a la mirada de curiosos que al pasar por su lado los mirarán con asombro pero sin transmitirles el menor cariño, sin reparar en lo mucho que les hicieron sufrir para convertirlos en miniaturas vivas, pero miniaturas a la fuerza. Supongo que los únicos que sientan pena sean los árboles que pudieron desarrollarse normalmente que los rodean arropándolos.


A este le dejaron crecer un poco más y sobresale sobre sus compañeros de suerte


Hay variedad de clases de árboles


Algunos troncos más parecen de piedra que de madera


Se convierten en ancianos retorcidos a los que nunca se les dejó crecer


A alguno le pusieron un tiesto mayor y le dejaron crecer un poco más


Tronco abierto ¿herida que no cerró?


Los tejados parece que quisieran que árboles y bonsáis no pudieran juntarse.


Sus raíces se retuercen en torno al tronco, quizás buscando la tierra que les falta.


Y con este bonsái de extraño tronco nos despedimos y al menos yo me marcho con una sensación de tristeza por ver como se manipula la naturaleza para capricho de algunas personas.



¡Gracias Menchu y Nieves por estas fotos”

domingo, 4 de septiembre de 2011

Ardillas

Aunque alguna vez se coló una ardilla en mis reportajes, nunca les había dedicado uno exclusivamente a estos animalinos tan inquietos, simpáticos y bellos.


En cuanto uno entra en un parque o bosque donde habiten ardillas, todos nos quedamos prendados con ellas. Al principio son un poco esquivas y huyen a toda velocidad, pero en cuanto se sienten a salvo miran con curiosidad que o quien era el que les dio el susto. Si uno se arma de paciencia, consigue que se vuelvan amigables llegando incluso a comer de nuestra mano.



Existen muchas especies de ardillas, pero en general se las podría describir como pequeño mamífero de cuerpo alargado, con ojos brillantes, dientes agudos y afilados y con una larga cola muy peluda.



Esta cola es muy importante porque les sirve para mantener el equilibrio cuando saltan de una rama a otra, y también comunican con ella su estado de ánimo, alegría, enfado, miedo…. Y no sólo eso, cuando hace frío la utilizan como manta envolviéndose en ella para dormir.



Son muy rápidas y ágiles y sus uñas les permiten trepar a los árboles con facilidad y no sólo subir, si no también descender cabeza abajo.



Se alimentan de semillas, frutos secos, bellotas, cortezas y brotes tiernos y la gran movilidad de sus patas delanteras les permite sujetar y pelar los alimentos con facilidad.
Son muy previsoras y en tiempo de abundancia hacen acopio de comida que guardan en sus madrigueras y para transportarla hasta allí utilizan unas bolsas llamadas abazones que tienen en su boca, por eso a veces se las ve un tanto mofletudas.


Como dije, son inquietas, corren, se detienen a mirar lo que les rodea y juegan con cualquier cosa que tengan a mano.





Y como curiosas que son no dejan de explorar más allá de la verja del parque, quizás esta nos quiera decir adiós rogándonos que volvamos pronto de visita



¡Gracias María! eres una buena colaboradora pues vayas a donde vayas siempre te acuerdas de este blog.