Todos en algún momento deseamos poder pasar unos momentos tranquilos, para serenar nuestro espíritu, aparcar nuestras preocupaciones y cargarnos de energía y ¿qué mejor sitio para conseguir algo así que adentrarnos en un bosque?
Empezamos el camino con la suave brisa y el sol colándose entre los árboles todo envuelto en un agradable silencio
Sólo roto por el sonido cantarín del agua del pequeño río que corre paralelo al camino
Nos llena de asombro la altura de algunos árboles que bordean el sendero
Algunos ya vencidos
Y otros dejando paso a nueva vida
Nos sentimos rodeados de una explosión de verdor
Donde a veces se hace un hueco y vemos a las rocas que también quieren tomar parte en nuestro paseo
Mientras el río juguetón se divierte formando pequeñas cascadas hasta lograr una mayor, más sonora y alegre
Y continuamos el camino pasando bajo las ramas de los árboles que forman un arco como de bienvenida.
Y llegamos a un lugar que parece encantado donde el musgo cubre árboles y suelo
Y más árboles nos rodean
Algunos con formas extrañas y troncos retorcidos
No faltan las pequeñas y sencillas margaritas y las aromáticas madreselvas
Y comenzamos el regreso y nos despedimos del río
y nos despedimos del bosque
y emprendemos el camino hacia el ruidoso mundo pero con nuestro espíritu sereno y tranquilo.
