Las aves tiene el privilegio de contemplar todo el paisaje desde el aire.
El zorro aunque suele ser bastante escurridizo, en ocasiones acepta a los visitantes y se deja fotografiar.
Quizás lo que más se espera ver en estas zonas son los rebecos.
Pero si nos fijamos bien podemos encontrar animales pequeños con su encanto particular.
También un grillo.
O este gusano negro.
O animales como éste que parece querer confundirse con las hojas.
Y cómo no, lagartijas.
Y las cabras no podían faltar, para ellas las montañas son como autopistas.
Y las vacas, que en la alta montaña se alimentan bien y gozan de una paz y tranquilidad que no encontrarían en ningún otro sitio.
Y habitando en los pueblos más altos también nos podemos topar con un hermoso gato como este.
Y en mi tierra no podían faltar los asturcones, esos caballos pequeños y resistentes que estuvieron a punto de desaparecer y que gracias a Dios hoy en día se están recuperando y así será fácil verlos en total libertad por nuestras montañas.
Y precisamente es uno de ellos el que desde las alturas nos dice adiós.
